Tratamiento farmacológico
del PTSD
Neurobiología y criterios complementarios
de diagnóstico[i]
En los últimos meses (octubre 2000) la FDA[ii]
aprobó la primera droga para el tratamiento específico
del trauma. La misma es la sertralina, un inhibidor de la
recaptación selectiva de sertonina (SSRI o IRSS. Este
es el último paso de una serie de sugerencias y aplicaciones,
no siempre bien comprobadas, sobre la utilidad y el momento
de la utilización de psicofármacos en el tratamiento
de los TPET.
La terapia de estos cuadros puede ser entendida en la medida
de integrarla a la clínica y a la correlación
neurobiológica de la misma. En ambos casos, hemos anulado
a fin de su brevedad, de esta presentación estos items,
que ya son parte integral de trabajos previos en esta mesa.
Sugerimos, en caso de no haberlo hecho, su lectura, y a los
mismos nos referiremos. Asimismo es de utilidad relacionarlo
con el tratamiento psicoterapéutico a fin de comprender
su integración.
Algunos comentarios sobre la neurobiología del trauma,
serán realizados de manera general a fin de situarnos
nuevamente.
La respuesta frente al trauma, a la agresión, comienza
con una respuesta de stress en los términos clásicos
(Selye) de temor y huida, temor y ataque. Es decir aparecen
respuestas en el ámbito cognitivo que tienen un correlato
en el estado de alerta incrementada y del scanning
del medio. Esta información del medio, de la periferia
es procesada en el ámbito amigdalino, que a su vez
recibe y recaba información de la corteza de asociación
en cuanto a la extensión e intensidad del peligro percibido.
En este momento se elabora también sobre la base de
la memoria, y de allí la importancia de la participación
amigdalina, la intensidad y la calidad de la respuesta de
temor. A su vez este carrefour, este circuito amigdalino,
integra información que recibe desde el sistema autónomo
neurovegetativo. La "startle reaction", la reacción
de sobresalto frente al trauma, incrementa la frecuencia cardiaca,
la tensión arterial, la frecuencia respiratoria etc.,
y esto a su vez pasa a informar sobre la importancia del cuadro.
A su vez el sistema parasimpático regula hacia la baja
funciones como las digestivas, o otras no inmediatamente necesarias.
El hipotálamo segrega más factor liberador de
corticotrofina (CRF), provocando el incremento a nivel hipotalámico
de Factores liberadores de adrenocorticotrofina (ACTH). Existe
un aumento de la salida de cortisol a nivel suprarrenal, y
esta es información con respecto a la posibilidad y
el tiempo de vuelta a valores normales de cortisol. Una respuesta
prolongada indicará algo que tendrá una elaboración
cognitiva diferente, que si los valores vuelven rápidamente
a la normal y esto será procesado en el ámbito
amigdalino, con su circuito mnésico.
A las reacciones de stress patológico se las conoce
dentro de la clasificación del DSM IV bajo dos cuadros
predominantes: el síndrome de stress postraumático
(PTSD) y el Stress agudo (ASD). Ambos cuadros representan
una reacción de stress prologada y severa.
La respuesta al cortisol es menor a lo normal, representando
una alteración en el feedback. A diferencia de la depresión
se encuentra un exceso en la supresión a la dexametasona.
Esta alteración llevaría a una secreción
anormal de norepinefrina y otros neurotransmisores, generando
una reacción de stress prologada.
Este aspecto en la relación entre un sistema vagal,
neurovegetativo y el circuito amigdalino, tiene importantes
correlatos clínicos y para la investigación.
En principio son áreas filogenéticamente antiguas,
con lo cual nos lleva a interesantes planteos teóricos
con respecto al aprendizaje de la respuesta de
temor. Por otra parte estas dos áreas expresan el pasaje
entre las clasificaciones DSM IIIr y IV. En la anterior existía
un mayor peso sobre los aspectos del alerta, hoy a la luz
de los hallazgos de la participación amigdalina, los
aspectos de proceso de la información y mnésicos,
aparecen con mayor vigor. Esto a su vez plantea consecuencias
en el abordaje.
Esta teoría polivagal como fuera enunciada por Porgez,
nos lleva a modelos de respuesta con baja o alta respuesta
autonómica y con mayor o menor carga mnésica.
Comúnmente se conoce a esto como personalidades tipo
I y II.
Otras áreas que participan como se dijo son las cortezas
orbito-frontal y temporal y el hipocampo. La participación
del cuerpo calloso como conexión de mensajes derecha
izquierda, verbales(izquierdo) y no (derecho), parece tener
una importancia a explorar en la posibilidad de conceptuar
le reacción, o solo poderla evaluar en términos
neurovegetativos. Por ejemplo una conexión disfuncional
podría llevar teóricamente, a la incapacidad
de expresar las emociones correspondientes (alexitimia).
Este último factor podría ser importante en
la disociación frente al trauma, como vemos básicamente
en el stress agudo, cuadro que se presenta con mayor cantidad
de elementos disociativos.
Recapitulando también la clínica tenemos los
diferentes criterios diagnósticos (tomaremos solo el
PTSD a modo explicativo)
Criterios para el PTSD
A. Expuesta a un acontecimiento traumático
(1) riesgo para su integridad o la de otros
(2) la persona ha respondido con un temor, o desesperanza
B. Reexperiencia del hecho
(1) Recuerdos imágenes, pensamientos o percepciones,
recurrentes e intrusivos. (niños juegos repetitivos)
(2) Sueños recurrentes.
(3) Revivir el hecho
(4) Malestar con + relativos ( auto en choque)
(5) respuestas fisiológicas al exponerse
C. Evita estímulos asociados al trauma
(1) evitar cogniciones sobre el suceso traumático
(2) evitar actividades
(3) olvidos parciales
(4) pérdida de interés
(5) desapego o enajenación frente a los demás
(6) restricción de la vida afectiva
(7) sensación de un futuro desolador
D. Síntomas persistentes de activación
(arousal)
(1) dificultades para conciliar o mantener el sueño
(2) irritabilidad o ataques de ira
(3) dificultades para concentrarse
(4) hipervigilancia
(5) respuestas exageradas de sobresalto
E. Estas alteraciones se prolongan más de 1 mes.
F. Provocan malestar ++ o deterioro social, laboral etc.
Entonces en el ámbito de las variables humorales tendremos
aquellas que estén relacionadas con la situación
de estrés, y en especial la respuesta hormonal particular.
Esto nos dará que uno de los estudios que revela cierta
sensibilidad, aun cuando no especificidad es la supresión
de cortisol por dexamentasona, que estos pacientes es generalmente
positiva. Un aspecto interesante es la respuesta diferente
a la depresión de la cual puede ser uno de los elementos
para evaluar la comorbilidad. El inconveniente esta dado por
el hecho de que como vimos la comorbilidad con otros cuadros
de ansiedad es importante. Por otra parte la evaluación
de un perfil humoral puede permitir descartar elementos potencialmente
productores de ansiedad que pudieran modular el cuadro ( e.g.hipertiroidismo).
Otro elemento es la medición de metabolitos, catecolaminas,
sertoninérgicos, principalmente en plasma y orina.
Si bien la respuesta no será diferente a la de otros
trastorno por ansiedad, puede aportarnos una ayuda en el seguimiento
del cuadro.
Cuando presentamos la clasificación que realiza el
DSM desde su edición anterior a la actual percibimos
un pasaje de la concepción más alerta
del cuadro, a una en la que predominan más los aspectos
ligados a la memoria. Como decíamos antes, esto va
a tener una correlación absoluta con la concepción
a nivel diagnóstico, en este caso manifestado por la
utilidad de estudios de neuroimágenes, pero también
o en consonancia, con los abordajes a realizar desde la fármaco
y la psicoterapia.
En cuanto a las imágenes Otro elemento de futuro más
promisorio, es aquel de las neuroimágenes. Las posibilidades
dadas por las nuevas técnicas de resonancia magnética
(MNR- RNM), y aún más las funcionales RMf, han
abierto la posibilidad a explorar las estructuras que se suponían
relacionadas con las respuestas encontradas en estos cuadros.
De manera general hemos visto que hay áreas relativas
a la memoria y a las diferentes características de
la misma (conceptual, perceptiva etc). Lo mismo puede ser
mediante imágenes de SPECT, es decir una modalidad
no anatómica pero sí funcional. Los mejores
resultados se obtienen utilizando la fusión de imágenes,
por ejemplo entre la SPECT y la RNM. En este caso nos vemos
con imágenes de calidad anatómica y funcional
a la vez, y la gran ventaja es que son disponibles en forma
más frecuente.
Hemos dejado así para lo último, a la PET o
TEP, la tomografía por emisión de positrones,
que necesita de una gran tecnología por detrás,
y un elevado costo, pero que a cambio da imágenes de
extremada precisión y sobretodo en la cual la funcionalidad,
es el factor sobresaliente. Es decir no solo puedo tener,
una visión estática sino que podemos actuar
con estimulaciones que intenten modular el cuadro. A esto
se lo llaman activaciones, que en definitiva nos darán
una visión bastante más aproximada del interjuego
entre áreas cerebrales. Gran parte de la investigación
actual está en este sentido.[iii]
Otro elemento que creemos, es más inespecífico
y superado es el mapeo cerebral. En el mismo se pueden encontrar
quizás los datos más interesantes en los aspectos
del diagnóstico diferencial y la probabilidad de observar
asimetrías o activación frontotemporal o temporal.
En lo relativo al tratamiento.
Durante mucho tiempo la idea de duelo o la idea de ansiedad,
fue la que imperó en el tratamiento, y por esto consideramos
necesario establecer previamente cierto correlato clínico
y anatómico.
Con el advenimiento de los nuevos antidepresivos, más
específicos se logró la posibilidad al menos,
de pensar en términos más concretos, y funcionales.
El tratamiento farmacológico, sin embargo no deja
de ser una consecuencia de las percepciones del clínico
y no existe, aún cuando citáramos ya en el comienzo
la aprobación de la FDA, un tratamiento único
y específico.
El tratamiento de estos cuadros es entonces algo de la misma
manera que varios cuadros psiquiátricos, no puede ser
condensado en unos medicamentos o indicaciones, sin embargo
algunas consideraciones y sugerencias pueden ser válidas.
En principio es esencial el diagnóstico diferencial
del cuadro por razones que dada su importancia y evidencia,
no ahondaremos. Citamos ya en otro lugar de este mismo congreso
una niña de 7 años derivada como ADD, y ala
espera de medicación específica.
Luego, el establecimiento del cortejo sintomático
y cual o cuales son aquellos que pueden servir para sacra
al paciente de un estancamiento clínico. Ej. El insomnio
puede ser un factor esencial, y al cual muchos pacientes se
adhieren por sus síntomas pero una desinformación,
por la cual en los sueños encontrarían, la solución
necesaria. El medicarlo puede ser un gran progreso en la vida
cotidiana. Otro aspecto similar es la temporalidad del cuadro.
Varios trabajos han demostrado que un abordaje rápido
y eficaz del estrés agudo, disminuye la tasa de cuadros
posteriores.
En este momento algo que abordaremos en el tratamiento cognitivo,
la necesidad o no de tratamiento.
En principio la indicación es siempre en primera instancia
psicoterapéutica, sin embargo si luego de un mes (sea
previo a la consulta) o con elementos perturbadores en su
funcionamiento importantes o con insomnio pertinaz etc., la
opción farmacológica es a considerar.
En este apartado vamos a evitar el tratamiento de las comorbilidaes
especialmente pero debemos recordar su posibilidad en todo
momento y para ello la aclaración previa del diagnóstico
certero.
En primer orden se piensa en un IRSS, y ahora se propugna
en primer orden la sertralina, con dosis entre 50/150 mg/día
y luego citalopram, paroxetina, fluoxetina, fluvoxamina etc.
A esto pueden ser agregados en caso de ser necesario ansiolíticos,
básicamente se recomienda el alprazolam y el clonazepam
(1/4 mg/día). En algunos casos, como por ejemplo el
paciente con fuerte ideación suicida el divalproato
puede ser de utilidad. En los cuadros crónicos, una
buena idea es en lugar de pensar en primer lugar en cambiar
la medicación, el cambio de la psicoterapia, o psicoterapeuta.
En la infancia la indicación de abordaje farmacológico
no debe ser negada, aún cuando la sugerencia es intentar
la mayor cantidad posible de abordajes de su medio y eventualmente
de psicoterapia antes que a la introducción de un fármaco.
El mismo en caso de ser dado sigue los mismos criterios que
el adulto en cuanto a los de elección, sin embargo,
obviamente las dosis varían según la edad y
peso, y son de mayor importancia las variables del diagnóstico.
En conclusión
Un adecuado tratamiento farmacológico, no es el dar
un ansiolítico, o un antidepresivo si creemos que eso
es lo que predomina, sino la comprensión de la totalidad
del cuadro, en sus aspectos desde sociales a neurobiológicos.
La indicación de farmacoterapia, puede ser más
acertada en caso de hacerla en estrecha combinación
con la terapia, y sirviéndose de elementos complementarios
de diagnóstico de los cuales existen varios. Hemos
dejado fuera de esta exposición el uso de escalas pero
las mismas son de gran utilidad.
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[i] Dr.Enrique De Rosa
Alabaster
Médico Neurólogo y Psiquiatra
Miembro Fundador y C.D. de ALAET
Docente Salud Mental Fac. de Medicina Univ. De Buenos Aires
Ex Médico de la Asistencia Pública de PARIS
Htal Sainte Anne
Director de PsyGnos- Centro de Estudios y Terapias Cognitivas
[ii] Food and drug administration
[iii] En nuestro grupo la
Dra. Bentolila, se encuentra frente a un protocolo de RNM
y PTSD en ex combatientes

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