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F98
Otros trastornos de las emociones y del comportamiento
de comienzo habitual en la infancia y adolescencia
Excluye:
Ataques de contener la respiración (R06.8).
Trastorno de la identidad sexual en la infancia (F64.2).
Hipersomnio y megafagia (síndrome de Kleine-Levin, G47.8).
Trastornos del sueño (F51.-).
Trastorno obsesivo-compulsivo (F42.-).
F98.0
Enuresis no orgánica
Trastorno
caracterizado por la emisión involuntaria de orina, durante
las horas diurnas, o durante la noche, que es anormal para
la edad mental del enfermo y no es consecuencia de una falta
de control vesical secundaria a un trastorno neurológico,
a ataques epilépticos o a alguna anomalía estructural del
tracto urinario. La enuresis puede haber estado presente desde
el nacimiento (por ejemplo, como una prolongación anormal
de la incontinencia normal infantil) o bien aparecer después
de un período de control vesical adecuado. La variedad de
comienzo tardío (o secundaria) suele iniciarse entre los cinco
y los siete años. La enuresis puede ser un trastorno aislado
o bien puede acompañar a un trastorno de las emociones o del
comportamiento más amplio. Los problemas emocionales pueden
presentarse como una consecuencia secundaria a las molestias
producidas por la enuresis, al sentirse estigmatizado por
la misma o formar parte de algún otro trastorno psiquiátrico,
o bien ambos, la enuresis y el trastorno de las emociones
de comportamiento pueden presentarse paralelamente, como expresión
de factores etiológicos corrientes.
Pautas
para el diagnóstico
No
existe una línea de separación clara entre las variaciones
normales de la edad de adquisición del control vesical y el
trastorno enurético. Sin embargo, la enuresis, por lo general,
no debe diagnosticarse en niños menores de cinco años o con
una edad mental inferior a cuatro años. Si la enuresis se
acompaña de alguna otra alteración, emocional o del comportamiento,
la enuresis será el primer diagnóstico sólo si la emisión
involuntaria de la orina tuviese lugar al menos varias veces
por semana y el resto de los síntomas presentasen variaciones
a lo largo del tiempo relacionados con la intensidad de la
enuresis. La enuresis se acompaña en ocasiones de encopresis.
En este caso se hará el diagnóstico de encopresis.
Incluye:
Enuresis funcional.
Enuresis psicógena.
Incontinencia urinaria no orgánica.
Enuresis de origen no orgánico, primaria o secundaria.
Excluye:
Enuresia sin especificación (R32).
F98.1
Encopresis no orgánica
Trastorno
caracterizado por la presencia reiterada de deposiciones voluntarias
o involuntarias de heces de consistencia normal o anormal,
en lugares no adecuados para este propósito, de acuerdo con
las pautas socioculturales propias del lugar. El trastorno
puede ser la expresión de la continuidad de una incontinencia
fisiológica infantil, aparecer después de haber adquirido
el control de los esfínteres o consistir en la deposición
deliberada de heces en lugares no adecuados, aun cuando exista
un control normal de los esfínteres.
Pautas
para el diagnóstico
Emisión
inadecuada de heces, la cual puede manifestarse de diferentes
formas. En primer lugar, puede ser la expresión de una enseñanza
inadecuada del control de esfínteres o de un fallo en el aprendizaje
de dicha enseñanza, con antecedentes de un continuo fracaso
del control de los esfínteres. En segundo lugar, puede ser
expresión de un determinado trastorno psicológico en el cual
hay un control fisiológico normal de la función, pero que
por alguna razón hay un rechazo, resistencia o fracaso a la
aceptación de las normas sociales sobre el defecar en los
lugares adecuados. En tercer lugar, puede ser consecuencia
de una retención fisiológica por la impactación de las heces,
con un desbordamiento secundario y deposición de heces en
lugares no adecuados. Esta retención puede haber tenido origen
en las consecuencias de tensiones entre padres e hijos sobre
el aprendizaje del control de esfínteres, de la retención
de heces a causa de una defecación dolosa (por ejemplo, como
a consecuencia de una fisura anal) o por otras razones.
En
algunas ocasiones la encopresis puede ir acompañada de untar
con heces el propio cuerpo o el medio circundante y menos
frecuentemente por manipulaciones o masturbaciones anales.
Con frecuencia se acompaña de algún grado de trastorno de
las emociones o del comportamiento. No es rara la asociación
de encopresis y enuresis, en este caso la codificación de
la encopresis tiene preferencia sobre la enuresis. A veces
la encopresis puede tener una etiología somática, como, por
ejemplo, una fisura anal o una infección gastrointestinal.
La causa orgánica es el diagnóstico a tener en cuenta si es
una explicación suficiente para la deposición fecal.
F98.2
Trastorno de la conducta alimentaria en la infancia
Trastorno
de la conducta alimentaria con diversas manifestaciones que
se presenta por lo general en la infancia y en la niñez. Suelen
implicar un rechazo a la alimentación y representar variaciones
extremadamente caprichosas de lo que es conducta alimentaria
normal, que se llevan a cabo en presencia de la persona (de
suficiente competencia) que cuida al niño. Además hay ausencia
de enfermedad orgánica. Puede acompañarse o no de rumiación
(es decir, de regurgitación repetida sin náuseas o malestar
gastrointestinal).
Pautas
para el diagnóstico
Las
dificultades menores en la alimentación son muy frecuentes
en la infancia y la niñez (en forma de caprichos, supuesta
falta o exceso de alimentación) y por sí mismos no deben ser
considerados como indicativos de este trastorno. El trastorno
se diagnosticará únicamente si su grado supera de un modo
claro a la media normal, si las características del problema
alimentario son cualitativamente anormales, o si el niño tiene
una clara tendencia a ganar o perder peso en un período de
al menos un mes.
Incluye:
Trastorno de rumiación en la infancia.
F98.3
Pica en la infancia
Ingestión
persistente de sustancias no nutritivas (tierra, desconchones
de la pintura, etc.). La pica puede aparecer como uno entre
muchos síntomas de un trastorno psiquiátrico más amplio (como
el autismo) o puede presentarse como un comportamiento psicopatológico
relativamente aislado. El trastorno es más frecuente en los
niños con retraso mental, el cual, si estuviera presente,
se codificará de acuerdo con F70-F79. Sin embargo, la pica
puede aparecer en niños con inteligencia normal (generalmente
niños pequeños).
F98.4
Trastornos de estereotipias motrices
Trastorno
caracterizado por la presencia de movimientos voluntarios,
repetitivos, estereotipados, que carecen de una función concreta,
que suelen ser rítmicos y que no forman parte de ningún cuadro
psiquiátrico o neurológico reconocido. Cuando dichos movimientos
tienen lugar como síntomas de otra alteración, sólo se codificará
la alteración principal. Los movimientos que no son de tipo
agresivo son: balanceo corporal, balanceo de cabeza, arrancarse
o retorcer el cabello, movimientos amanerados de los dedos
y de las manos (la onicofagia, la succión del pulgar y la
rinodactilomanía no están incluidos en este apartado, ya que
no son indicadores válidos de psicopatología y no tienen suficiente
importancia en salud pública como para justificar su clasificación).
Las estereotipias autoagresivas toman la forma de cabezazos,
bofetadas, hurgarse los ojos y morderse las manos, los labios
u otras partes del cuerpo.
Excluye:
Trastornos de tics (F95.-).
Estereotipias que forman parte de un trastorno psiquiátrico
más amplio (como trastorno generalizado del desarrollo).
Trastornos de la motilidad de origen orgánico (G20-G26).
Movimientos anormales involuntarios (R25.-).
Trastorno obsesivo-compulsivo (P42.-).
Tricotilomanía (F63.3).
Onicofagia, rinodactilomanía y succión del pulgar (F98.8).
F98.5
Tartamudeo (espasmofemia)
Trastorno
del habla caracterizado por la frecuente repetición o prolongación
de sonidos, sílabas o palabras o por frecuentes dudas o pausas
que interrumpen el flujo rítmico del habla. Disritmias menores
de este tipo son bastantes frecuentes transitoriamente en
la primera infancia o como un rasgo menor pero persistente
del habla en la infancia más tardía y en la vida adulta. Deben
ser clasificadas como un trastorno únicamente cuando su gravedad
afecta al lenguaje de un modo importante. Puede acompañarse
de tics o de movimientos del cuerpo que coinciden en el tiempo
con las repetidas prolongaciones o pausas del flujo del lenguaje.
El tartamudeo debe diferenciarse del farfulleo (ver más adelante)
y de los tics.
Excluye:
Trastornos de tics (F95.-).
Farfulleo (F98.6).
Trastornos neurológicos que producen disritmias del habla.
Trastorno obsesivo-compulsivo (F42.-).
F98.6
Farfulleo
Trastorno
caracterizado por un ritmo rápido del habla con interrupciones
en la fluidez, pero sin repeticiones o indecisiones, de una
gravedad que da lugar a un deterioro en la comprensión del
habla. El habla es errática y disrítmica, con súbitos brotes
espasmódicos que generalmente implican formas incorrectas
de la construcción de las frases (por ejemplo, alternancia
de pausas y explosiones del habla dando lugar a la expresión
grupos de palabras sin relación con la estructura gramatical
de la oración).
Excluye:
Tartamudeo (F98.5).
Trastornos de tics (F95.-).
Trastornos neurológicos que provocan disritmias del habla.
Trastorno obsesivo-compulsivo (F42.-).
F98.8
Otros trastornos de las emociones y del comportamiento de
comienzo habitual en la infancia o adolescencia
Incluye:
Onicofagia.
Rinodactilomanía.
Succión del pulgar.
Masturbación (excesiva).
Trastorno de déficit de atención sin hiperactividad.
F98.9
Trastorno de las emociones y del comportamiento de comienzo
habitual en la infancia o adolescencia sin especificación
F99
Trastorno mental sin especificación
Categoría
residual no recomendada, para cuando no pueda recurrirse a
otro código (F00-F98)
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