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F94
Trastornos del comportamiento social de comienzo habitual
en la infancia y adolescencia
Grupo
heterogéneo de alteraciones que tienen en común la presencia
de anomalías del comportamiento social que comienzan durante
el período de desarrollo, pero que a diferencia de los trastornos
generalizados del desarrollo no se caracterizan primariamente
por una incapacidad o déficit del comportamiento social aparentemente
constitucionales, ni están generalizados a todas las áreas
del comportamiento. En muchos casos suelen añadirse distorsiones
o privaciones ambientales graves que juegan a menudo un papel
crucial en la etiología. No existen marcadas diferencias según
el sexo.
F94.0
Mutismo selectivo
Trastorno
caracterizado por una notable selectividad de origen emocional
en el modo de hablar, de tal forma, que el niño demuestra
su capacidad lingüística en algunas circunstancias, pero deja
de hablar en otras circunstancias definidas y previsibles.
Lo más frecuente es que el trastorno se manifieste en la primera
infancia. Su incidencia es aproximadamente la misma en ambos
sexos y suele acompañarse de rasgos marcados de ansiedad social,
retraimiento, hipersensibilidad o negativismo. Es típico que
el niño hable en casa o con sus amigos íntimos pero permanezca
mudo en la escuela o ante extraños. Pueden presentarse también
otras formas (incluso lo contrario a lo descrito).
Pautas
para el diagnóstico
a)
Nivel de comprensión del lenguaje normal o casi normal.
b) Capacidad de expresión del lenguaje que es suficiente
para la comunicación social.
c) Presencia demostrable de que el enfermo puede
hablar, y habla normalmente o casi normalmente, en algunas
situaciones concretas.
Sin
embargo, una minoría significativa de niños con mutismo selectivo
tiene antecedentes de otro retraso del lenguaje o presenta
problemas de articulación del mismo lo cual no excluye el
diagnóstico, con tal que haya un nivel adecuado de desarrollo
del lenguaje para una comunicación efectiva y una gran disparidad
en cómo se utiliza el lenguaje según el contexto social, como
por ejemplo que el niño hable de manera fluida en algunas
ocasiones y permanezca mudo o casi mudo en otras. Además debe
estar presente un fracaso para hablar en algunas situaciones
sociales concretas pero no en otras. El diagnóstico requiere
que el trastorno del lenguaje sea persistente y que haya constancia
y posibilidad de predecir las situaciones en las que la expresión
oral tiene lugar o no.
Incluye:
Mutismo electivo.
Excluye:
Mutismo transitorio que forma parte de una ansiedad de separación
en la primera infancia (F93.0). Trastornos específicos del
desarrollo del habla y del lenguaje (F80.-).
Trastornos generalizados del desarrollo (F84.-).
Esquizofrenia (F20.-).
F94.1
Trastorno de vinculación de la infancia reactivo
Trastorno
que se presenta en la edad de la lactancia y en la primera
infancia, que se caracteriza por anomalías persistentes en
las formas de relación social del niño, acompañadas de alteraciones
emocionales que son reactivas a cambios en las circunstancias
ambientales. Es típica la presencia de temor y preocupación
inconsolables. También lo son una relación social con los
compañeros empobrecida. Son frecuentes las auto y heteroagresiones,
la tristeza y en algunos casos un retraso del crecimiento.
El síndrome se presenta probablemente como consecuencia directa
de una carencia parental, abusos o malos tratos graves.
Pautas
para el diagnóstico
Una
forma anormal de relación con las personas encargadas del
cuidado del niño, que se presenta antes de los cinco años
de edad, que implica rasgos de mala adaptación de ordinario
no presentes en el niño normal, que son persistentes pero
que aún responden a cambios suficientemente marcados en la
forma de crianza.
Los
niños pequeños afectados de este síndrome presentan reacciones
muy contradictorias o ambivalentes que se manifiestan en los
momentos de separación y en los reencuentros. Así, los niños
pueden reaccionar al ser cogidos en brazos con una actitud
de lejanía o con una agitación rabiosa o pueden responder
a las personas que les cuidan con una mezcla de contacto y
rechazo emocionales y resistencia a dejarse consolar. Pueden
presentarse alteraciones emocionales, tales como una aparente
tristeza, pérdida de las respuestas emocionales, retraimiento,
tal y como acurrucarse en el suelo, reacciones o respuestas
agresivas al sentir malestar o percibirlo en otros y en algunos
casos un temor y una hipervigilancia (descrito a veces como
"atención congelada") que son insensibles al consuelo. En
la mayoría de los casos los niños muestran interés en las
relaciones con los compañeros, pero la actividad lúdica está
inhibida por respuestas emocionales negativas.
Los
trastornos de vinculación reactivos hacen su aparición siempre
en relación con cuidados notoriamente inadecuados para el
niño. Pueden tomar la forma de un abuso psicológico o negligencia
(como se pone de manifiesto por la presencia de castigos graves,
persistente falta de adecuación de las respuestas a las demandas
del niño o una incapacidad por parte de los padres para llevar
a cabo su función), o abuso o abandono físico (como se pone
de manifiesto por un persistente descuido de las necesidades
básicas del niño, agresiones reiteradas y deliberadas, o una
nutrición insuficiente). Dado que es aún escaso el conocimiento
sobre la relación entre los cuidados inadecuados al niño y
este trastorno, la presencia de carencias y distorsiones ambientales
no son un requisito para el diagnóstico. Sin embargo se tendrá
precaución al utilizar este diagnóstico en la ausencia de
abuso o negligencia. A la inversa, el diagnóstico no deberá
hacerse de un modo automático basándose en la presencia de
abuso o negligencia, ya que no en todo niño maltratado o abandonado
se presenta este trastorno.
Excluye:
Variación normal de los modos de vinculación selectiva.
Trastorno de la vinculación de la infancia desinhibido (F94.2).
Síndrome de Asperger (F84.5).
Abuso sexual o físico en la infancia con problemas psícosociales
(Z61.4-Z61.6).
Síndrome de malos tratos en la infancia con problemas físicos
(T74).
F94.2
Trastorno de vinculación de la infancia desinhibido
Forma
de comportamiento social anormal que hace su aparición durante
los primeros cinco años de vida. Una vez consolidada, presenta
una tendencia a persistir a pesar de cambios significativos
en las circunstancias ambientales. Alrededor de los dos años
se manifiesta por una conducta pegajosa y un comportamiento
persistente y disperso de vinculación no selectiva. A los
cuatro años las vinculaciones difusas permanecen, pero las
conductas pegajosas tienden a ser sustituidas por una búsqueda
de atención y un comportamiento cariñoso indiscriminado. En
el período medio y tardío de la infancia los niños afectados
pueden haber desarrollado vínculos selectivos, pero el comportamiento
de búsqueda de afecto suele persistir y es habitual con los
compañeros una relación pobremente modulada. Dependiendo de
las circunstancias, pueden presentarse además alteraciones
emocionales y del comportamiento. El síndrome ha sido reconocido
con mayor claridad en niños criados en instituciones para
la infancia, pero se presenta también en otras circunstancias.
Suele aceptarse que se debe en parte a una falta de ocasiones
para desarrollar vínculos selectivos, que es consecuencia
de cambios extremadamente frecuentes de personal cuidador.
La unidad conceptual del síndrome depende de la aparición
precoz de una vinculación difusa, de relaciones sociales empobrecidas
persistentes y de la ausencia de circunstancias desencadenantes
específicas.
Pautas
para el diagnóstico
El
diagnóstico se basa en la evidencia de que el niño presenta
un grado poco frecuente de dispersión en la selección de vínculos
durante los primeros cinco años de su vida, a lo que se asocia
un comportamiento característico en forma de una conducta
pegajosa durante la infancia o una afectividad indiscriminada,
y manifestaciones de llamada de atención en la infancia precoz
y media. Suele presentarse una dificultad para establecer
relaciones afectivas íntimas con los compañeros y pueden presentarse
además alteraciones emocionales o del comportamiento (dependiendo
en parte de otras circunstancias concomitantes). En la mayoría
de los casos hay antecedentes claros de una crianza en los
primeros años caracterizada por una marcada discontinuidad
de las personas que cuidan al niño o por múltiples cambios
en domicilios familiares (así como múltiples domicilios en
familias alternativas).
Incluye:
Síndrome institucional.
Psicopatía por carencia afectiva.
Excluye:
Trastorno hipercinético o por déficit de atención (F90.-).
Trastorno de vinculación de la infancia reactivo (F94.1).
Síndrome de Asperger (F84.5).
Hospitalismo en niños (F43.2).
F94.8
Otros trastornos del comportamiento social en la infancia
y adolescencia
Incluye:
Trastornos del comportamiento social con retraimiento y timidez
debidos a deficiencias en la sociabilidad.
F94.9
Trastorno del comportamiento social en la infancia y adolescencia
sin especificación
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