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F93
Trastornos de las emociones de comienzo específico de la infancia
F93.0
Trastorno de ansiedad de separación de la infancia
El trastorno de ansiedad de separación se diagnosticará sólo
cuando el temor a la separación constituya el foco de la ansiedad,
y cuando la ansiedad aparezca por primera vez en edades tempranas.
Este trastorno se diferencia de la ansiedad normal de separación
por su gravedad que es de un grado estadísticamente anormal
(incluyendo su persistencia anormal más allá de la edad habitual)
y cuando se acompañe de un comportamiento social significativamente
restringido. Además, el diagnóstico requiere que no haya alteraciones
generalizadas del desarrollo de la personalidad (si están
presentes, debe tenerse en cuenta la posibilidad de las categorías
F40-F49). La ansiedad de separación que comienza en una edad
no adecuada al momento evolutivo (por ejemplo, durante la
adolescencia) no debe ser codificado de acuerdo con esta categoría
a menos que constituya la persistencia de lo que fue una ansiedad
de separación infantil propiamente dicha.
Pautas
para el diagnóstico
El
rasgo diagnóstico clave es una ansiedad excesiva y centrada
en la separación de individuos con los que el niño está vinculado
(por lo general, los padres u otros miembros de la familia)
y no es simplemente parte de una ansiedad generalizada ante
múltiples situaciones posibles. La ansiedad de separación
puede presentarse como:
a)
Preocupación injustificada a posibles daños que pudieran
acaecer a personas significativas o temor a que alguna de
éstas le abordara.
b) Preocupación injustificada a que un acontecimiento
adverso le separe de una persona significativa (como, por
ejemplo, poder perderse, ser secuestrado, ingresado en un
hospital o asesinado).
c) Desagrado o rechazo persistente a ir al colegio
por el temor a la separación (más que por otras razones,
como miedo a algo que pudiere suceder en el colegio).
d) Desagrado o rechazo persistente a irse a la cama
sin compañía o cercanía de alguna persona significativa.
e) Temor inadecuado y persistente a estar solo, o
sin la persona significativa, en casa durante el día.
f) Pesadillas reiteradas sobre la separación.
g) Síntomas somáticos reiterados (tales como náuseas,
gastralgias, cefaleas o vómitos) en situaciones que implican
la separación de una persona significativa, tal y como salir
de casa para ir al colegio.
h) Malestar excesivo y recurrente (en forma de ansiedad,
llantos, rabietas, tristeza, apatía o retraimiento social)
en anticipación, durante o inmediatamente después de la
separación de una figura de vínculo importante.
Excluye:
Trastorno de ansiedad fóbica de la infancia (F93.1).
Trastorno de hipersensibilidad social de la infancia (F93.2).
Trastornos del humor (afectivos) (F30-F39). Trastornos neuróticos
(F40-F48).
F93.1
Trastorno de ansiedad fóbica de la infancia
Los
niños, al igual que los adultos, pueden padecer temores concretos
a un amplio rango de objetos y situaciones. Algunos de estos
temores (o fobias) no forman parte del desarrollo psicosocial
normal, como en el caso de la agorafobia. Cuando estos temores
se presentan en la infancia deben ser catalogados de acuerdo
con la categoría de la sección F40-F48. No obstante algunos
temores tienen una marcada especificidad para una fase evolutiva
y se presentan en grados variables en la mayoría de los niños,
por ejemplo, temores a animales en el período preescolar.
Pautas
para el diagnóstico
Esta categoría debe ser sólo usada para temores que se presentan
en períodos evolutivos específicos y cuando se satisfacen
las pautas adicionales para todos los trastornos de F93 y:
a)
El comienzo ha tenido lugar en el período evolutivo adecuado.
b) El grado de ansiedad es clínicamente anormal.
c) La ansiedad no forma parte de un trastorno mas
amplio.
Excluye:
Trastorno de ansiedad generalizada (F41.1).
F93.2
Trastorno de hipersensibilidad social de la infancia
La
desconfianza ante extraños es un fenómeno normal en la segunda
mitad del primer año de la vida y es normal durante la primera
infancia, un cierto grado de aprehensión social o ansiedad,
cuando los niños se encuentran en situaciones nuevas, extrañas
o amenazantes. Esta categoría deberá ser usada sólo para trastornos
que se presentan antes de los seis años, que son de una intensidad
poco frecuente, que se acompañan de dificultades sociales
y que no forman parte de un trastorno de las emociones más
amplio.
Pautas
para el diagnóstico
Los
afectados por este trastorno presentan ante los extraños un
temor persistente o recurrente o un comportamiento de evitación.
El temor puede aparecer principalmente ante adultos o ante
compañeros. El temor se acompaña de un grado normal de dependencia
selectiva de los padres o de otros familiares. La evitación
o el temor a encuentros sociales es de tal grado que desborda
los límites normales para la edad del chico y se acompaña
de una incapacidad social claramente significativa.
Incluye:
Trastorno por evitación de la infancia o la adolescencia.
F93.3
Trastorno de rivalidad entre hermanos
La
mayoría de niños menores presentan alteraciones emocionales
tras el nacimiento del hermano que les sigue. En la mayoría
de los casos el trastorno es leve, pero la rivalidad o los
celos surgidos tras el nacimiento del hermano menor pueden
persistir marcadamente en algunos casos.
Pautas
para el diagnóstico
a)
Presencia de rivalidad o celos fraternos.
b) Comienzo durante los meses siguientes al nacimiento
del hermano menor generalmente inmediato.
c) Trastorno de las emociones en grado y persistencia
anormales y acompañado de problemas psicosociales.
La
rivalidad o celos entre hermanos puede manifestarse por una
competitividad marcada con los hermanos para lograr la atención
y el afecto de los padres. Por esto, para ser considerados
como anormales deben acompañarse de un grado poco frecuente
de sentimientos negativos. En casos graves, puede acompañarse
de hostilidad y agresiones físicas o maldad e infamias hacia
el hermano. En los casos menos graves, puede manifestarse
por un rechazo a compartir objetos, una falta de consideración
y relaciones amistosas empobrecidas.
El
trastorno de las emociones puede adoptar formas muy variadas
con frecuencia se acompaña además de alguna regresión con
pérdida de capacidades previamente adquiridas (tal como control
anal o vesical) y una predisposición a un comportamiento pueril.
A menudo, el enfermo quiere imitar al bebé en actividades
que le proporcionan atención de los progenitores, como la
alimentación. Suele haber un aumento de las confrontaciones
o un comportamiento oposicionista con los padres, rabietas
acompañadas de agitación y trastornos de las emociones como
ansiedad, tristeza o aislamiento social. El sueño puede estar
alterado y con frecuencia hay un aumento de la actividad dirigida
hacia la búsqueda de atención de los padres, como en los momentos
de ir a la cama.
Incluye:
Celos entre hermanos.
Excluye: Rivalidades con compañeros (no hermanos) (F93.8).
F93.8
Otros trastornos de las emociones de la infancia
Incluye:
Trastorno de identidad.
Trastornos mentales y del comportamiento
Trastorno de ansiedad. Rivalidades entre compañeros (no hermanos).
Excluye:
Trastorno de la identidad sexual en la infancia (F64.2).
F93.9
Trastorno de las emociones de la infancia sin especificación
Incluye:
Trastorno emocional de la infancia sin especificación.
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