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F82
Trastorno específico del desarrollo psicomotor
Trastorno
cuya característica principal es un retraso del desarrollo
de la coordinación de los movimientos, que no puede
explicarse por un retraso intelectual general o por
un trastorno neurológico específico, congénito o adquirido
(distinto del implícito en la anomalía de coordinación).
Lo más frecuente es que la torpeza de movimientos se
acompañe de un cierto grado de déficit en la resolución
de tareas cognoscitivas viso-espaciales.
Pautas
para el diagnóstico
La
coordinación de movimientos, para movimientos finos
o para los groseros, es significativamente inferior
al nivel esperado de acuerdo con la edad del niño y
con su inteligencia general. Esta capacidad se valora
mejor mediante la aplicación individual de tests estandarizados
de coordinación de movimientos finos y groseros. Las
dificultades de coordinación deberán haber estado presentes
desde los comienzos del desarrollo (por ejemplo, no
deben constituir un déficit adquirido) y no se deberán
a consecuencias directas de déficits de la visión, de
la audición o de cualquier trastorno neurológico diagnosticable.
El
grado en que el trastorno afecta principalmente a la
coordinación de movimientos finos o groseros es variable
y su forma específica varía con la edad. Pueden retrasarse
los del desarrollo motor y pueden presentarse además
déficits del lenguaje (en especial los de la pronunciación).
El niño puede ser torpe en general, lento en aprender
a correr, a saltar y a subir escaleras. Le suele ser
difícil aprender a hacer la lazada de los zapatos, a
abrocharse y desabrocharse los botones y a tirar y coger
pelotas. Los niños pueden ser torpes en general, para
los movimientos finos, para los groseros o para ambos
y tiende a dejar caer las cosas, a tropezar, a chocar
con obstáculos y a tener mala letra. La habilidad para
dibujar suele ser para hacer rompecabezas, para usar
juguetes de construcción, para construir modelos; para
los juegos de pelota y para dibujar y comprender mapas
geográficos, suele ser baja.
La
mayoría de los casos existe una notoria falta de madurez
neurológica, en forma de movimientos coreicos, discinesias,
movimientos en espejo y otros síntomas motores relacionados,
así como signos de escasa coordinación de movimientos
finos y groseros (en general llamados signos neurológicos
menores debido a que su presencia es normal en niños
más pequeños y a su falta de valor para la localización
de una lesión). Los reflejos tendinosos pueden estar
exaltados o disminuidos de un modo bilateral, pero no
son asimétricos.
Algunos
niños presentan además dificultades escolares, que en
ocasiones pueden ser graves y en otros se presentan
además problemas sociales, emocionales y comportamentales,
pero se sabe poco de su frecuencia y características.
Incluye:
Síndrome del niño torpe.
Dispraxia del desarrollo.
Trastorno del desarrollo de la coordinación.
Excluye:
Incoordinación secundaria a retraso mental (F70-F79).
Incoordinación secundaria a trastorno neurológico de
diagnóstico específico (G00-G99).
Alteraciones de la marcha y de la movilidad (R26.-).
F83
Trastorno específico del desarrollo mixto
Categoría
residual de trastornos mal definidos y descritos, pero
necesaria, en la que hay alguna mezcla de trastornos
específicos del desarrollo del lenguaje, de la capacidad
escolar o de funciones motrices, en la que no predomina
ninguna lo suficiente como para constituir el diagnóstico
principal. Lo más frecuente es que en los trastornos
descritos más arriba se presente algún grado de alteración
global de funciones cognitivas, por eso esta categoría
sólo debe usarse cuando haya un grado significativo
de solapamiento, cuando se presenten disfunciones que
satisfagan las pautas de dos o más de las categorías
F80.-, F81- y F82.
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