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F64
Trastornos de la identidad sexual
F64.0
Transexualismo
Consiste
en el deseo de vivir y ser aceptado como un miembro del sexo
opuesto, que suele acompañarse por sentimientos de malestar
o desacuerdo con el sexo anatómico propio y de deseos de someterse
a tratamiento quirúrgico u hormonal para hacer que el propio
cuerpo concuerde lo más posible con el sexo preferido.
Pautas
para el diagnóstico
La
identidad transexual debe haber estado presente constantemente
por lo menos durante dos años y no ser un síntoma de otro
trastorno mental, como esquizofrenia, o acompañar a cualquier
anomalía intersexual, genética o de los cromosomas sexuales.
F64.1
Transvestismo no fetichista
Consiste
en llevar ropas del sexo opuesto durante una parte de la propia
existencia a fin de disfrutar de la experiencia transitoria
de pertenecer al sexo opuesto, pero sin ningún deseo de llevar
a cabo un cambio de sexo permanente y menos aún de ser sometido
a una intervención quirúrgica para ello. Debe ser distinguido
del transvestismo fetichista, en el que hay una excitación
sexual acompañando a estas experiencias de cambio de vestido
(F65.1).
Incluye:
Trastorno de la identidad sexual en la adolescencia o en la
edad adulta de tipo no transexual.
Excluye:
Transvestismo fetichista (F65.1).
F64.2
Trastorno de la identidad sexual en la infancia
Se
trata de trastornos que suelen manifestarse por primera vez
durante la primera infancia (siempre mucho antes de la pubertad)
caracterizados por un malestar intenso y persistente debido
al sexo propio, junto al deseo (o insistencia) de pertenecer
al sexo opuesto. Hay una preocupación constante con el vestido
o las actividades del sexo opuesto o un rechazo hacia el propio
sexo. Se cree que estos trastornos son relativamente raros
y no deben confundirse con la falta de conformidad con el
papel sexual socialmente aceptado, que es mucho más frecuente.
El diagnóstico del trastorno de la identidad sexual en la
infancia requiere una profunda alteración en el sentimiento
normal de masculinidad o feminidad. No es suficiente la simple
masculinización de los hábitos en las chicas o el afeminamiento
en los chicos. El diagnóstico no puede realizarse cuando el
individuo ha alcanzado la pubertad.
Debido a que el trastorno de identidad sexual en la infancia
tiene muchos rasgos en común con otros trastornos de la identidad
de esta sección, se ha considerado más conveniente clasificarlo
en F64.- en lugar de F90-F98.
Pautas
para el diagnóstico
La
característica diagnóstica esencial es el deseo general y
persistente del enfermo de ser (o insistencia de que se es)
del sexo opuesto al propio, junto a un intenso rechazo del
comportamiento, atributos y atuendos del mismo. Se manifiesta
por primera vez durante los años preescolares. Para poder
ser diagnosticado debe haber aparecido antes de la pubertad.
En ambos sexos puede existir, aunque es muy raro el rechazo
de las estructuras anatómicas del propio sexo. Lo más típico
es que los niños con un trastorno de la identidad sexual nieguen
sentirse afectados por él, aunque pueden sentir malestar debido
al conflicto generado por las expectativas de su familia o
compañeros y por las burlas o rechazo al cual pueden estar
sometidos.
Estos
trastornos han sido mejor estudiados en chicos que en chicas.
Lo más característico es que desde los años de preescolar
los chicos se interesan por juegos y otras actividades que
corrientemente se asocian con mujeres y suele haber una preferencia
por vestirse con atuendos femeninos. Sin embargo, este transvestismo
no es causa de excitación sexual (a diferencia del transvestismo
fetichista en adultos, F65.1). Puede existir un intenso deseo
de participar en los juegos y pasatiempos de las chicas y
las muñecas son un juguete favorito y por lo general prefieren
a las chicas como compañeros de juego. El ostracismo social
tiende a presentarse durante los primeros años de la escolarización
y tiende a alcanzar su máximo en la segunda infancia, con
la presencia de bromas humillantes por parte de los compañeros.
El comportamiento abiertamente femenino pueden disminuir durante
la adolescencia temprana pero los estudios de seguimiento
demuestran que de un tercio a dos tercios de los chicos con
un trastorno de la identidad sexual en la infancia presentan
una orientación homosexual durante la adolescencia y después
de ella. Sin embargo, muy pocos presentan transexualismo en
la vida adulta (aunque muchos adultos con transexualismo refieren
haber presentado problemas de identidad sexual en la infancia).
En
estudios clínicos, los trastornos de la identidad sexual son
menos frecuentes en chicas que en chicos pero no se sabe si
esta proporción se mantiene en la población general. Tanto
en chicas como en el caso de los chicos, existe a menudo un
interés temprano hacia formas de conducta características
del sexo opuesto. Las chicas con este trastorno suelen tener
compañeros de juego masculinos y demuestran un ávido interés
en deportes y juegos rudos. En cambio no demuestran interés
en muñecas o por representar papeles femeninos en juegos tales
como "papas y mamas" o "las casitas". Las chicas con un trastorno
de la identidad sexual tienden a no padecer el mismo grado
de ostracismo social que los chicos, aunque pueden padecer
burlas en la infancia tardía y la adolescencia. La mayoría
abandonan su insistencia exagerada por actividades y atuendos
masculinos a medida que se acercan a la adolescencia pero
mantienen una identificación masculina y continúan presentando
una orientación homosexual en la vida adulta.
En
raras ocasiones un trastorno de la identidad sexual puede
presentarse asociado a un rechazo persistente de las estructuras
anatómicas del sexo propio. En chicas este hecho se puede
poner de manifiesto por afirmaciones repetidas de que tienen
o va a crecerles un pene, por un rechazo a orinar en posición
sentada o por la afirmación de que no quieren que les crezcan
los pechos o les aparezca la menstruación. Este trastorno
puede manifestarse en chicos por afirmaciones repetidas de
que su desarrollo somático será el de una mujer, de que el
pene y los testículos son repugnantes o que desaparecerán
o que sería mejor no tener pene o testículos.
Excluye:
Orientación sexual egodistónica (F66.1).
Trastornos de la maduración sexual (F66.0).
F64.8
Otros trastornos de la identidad sexual
F64.9
Trastornos de la identidad sexual sin especificación
Incluye:
Trastorno del papel sexual sin especificación.
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