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F61
Trastornos mixtos y otros trastornos de la personalidad
F61.02
Trastornos mixtos de la personalidad, con características
de varios de los trastornos de F60.- pero sin un grupo de
síntomas predominantes que permitan un diagnóstico más específico.
F61.12
Variaciones problemáticas de la personalidad, no
clasificables en F60.- o F62.- y considerados como secundarios
a un diagnóstico principal de un trastorno del humor (afectivo)
o de ansiedad coexistente.
Excluye:
Acentuación de rasgos de la personalidad (Z73.1).
F62
Transformación persistente de la personalidad no atribuible
a lesión o enfermedad cerebral
Incluye
anomalías de la personalidad y del comportamiento en la edad
adulta que, como consecuencia de catástrofes o exposiciones
prolongadas a estrés excesivos, o de haber padecido enfermedades
psiquiátricas graves, se han presentado en personas que previamente
no habían puesto de manifiesto trastornos de la personalidad.
Los diagnósticos incluidos en este apartado sólo deben hacerse
cuando haya una clara evidencia de un cambio definido y duradero
del modo como el enfermo percibe, se relaciona o piensa sobre
el entorno y de sí mismo. La transformación de la personalidad
debe ser significativa y acompañarse de un comportamiento
rígido y desadaptativo, que no estaba presente antes de la
experiencia patógena. La alteración no debe ser una manifestación
de otro trastorno mental o un síntoma residual de cualquier
trastorno mental previo. Estas transformaciones o cambios
de la personalidad duraderos suelen presentarse después de
experiencias traumáticas de una intensidad extraordinaria,
aunque también pueden hacerlo como consecuencia de un trastorno
mental grave prolongado o recurrente. Puede ser difícil la
diferenciación entre los rasgos de personalidad adquiridos
y el desenmascaramiento o exacerbación de un trastorno de
la personalidad tras una situación estresante, de una tensión
mantenida o de una experiencia psicótica. Las transformaciones
duraderas de la personalidad deberán ser diagnosticadas únicamente
cuando el cambio constituya una manera de ser permanente y
diferente, cuya etiología pueda referirse a una experiencia
profunda y existencialmente extrema.
Excluye:
Trastornos mentales y del comportamiento debidos a enfermedad,
lesión o disfunción cerebral (F07.-).
F62.0
Transformación persistente de la personalidad tras experiencia
catastrófica
Transformación
persistente de la personalidad que puede aparecer tras la
experiencia de una situación estresante catastrófica. El estrés
debe ser tan extremo como para que no se requiera tener en
cuenta la vulnerabilidad personal para explicar el profundo
efecto sobre la personalidad. Son ejemplos típicos: experiencias
en campos de concentración, torturas, desastres y exposición
prolongada a situaciones amenazantes para la vida (por ejemplo,
secuestro, cautiverio prolongado con la posibilidad inminente
de ser asesinado). Puede preceder a este tipo de transformación
de la personalidad un trastorno de estrés post-traumático
(F43.1). Estos casos pueden ser considerados como estados
crónicos o como secuelas irreversibles de aquel trastorno.
No obstante, en otros casos, una alteración persistente de
la personalidad que reúne las características que a continuación
se mencionan, puede aparecer sin que haya una fase intermedia
de un trastorno de estrés post-traumático manifiesto. Sin
embargo, las transformaciones duraderas de la personalidad
después de una breve exposición a una experiencia amenazante
para la vida como puede ser un accidente de tráfico, no deben
ser incluidas en esta categoría puesto que las investigaciones
recientes indican que este tipo de evolución depende de una
vulnerabilidad psicológica preexistente.
Pautas
para el diagnóstico
La
transformación de la personalidad debe ser persistente y manifestarse
como rasgos rígidos y desadaptativos que llevan a un deterioro
de las relaciones personales y de la actividad social y laboral.
Por lo general, la transformación de la personalidad debe
ser confirmada por la información de un tercero. El diagnóstico
esencialmente se basa en la presencia de rasgos previamente
ausentes como, por ejemplo:
a)
Actitud permanente de desconfianza u hostilidad hacia
el ) mundo.
b) Aislamiento social.
c) Sentimientos de vacío o desesperanza.
d) Sentimiento permanente de "estar al límite",
como si se estuviera constantemente amenazado. t e) Vivencia
de extrañeza de sí mismo.
Esta
transformación de la personalidad debe haber estado presente
por lo menos durante dos años y no debe poder ser atribuida
a un trastorno de la personalidad preexistente o a un trastorno
mental distinto del trastorno de estrés post-traumático (F43.1).
Incluye:
Tranformación de la personalidad tras experiencias de campo
de concentración, desastres y catástrofes, cautiverio prolongado
con peligro inminente de ser ejecutado, exposición prolongada
a situaciones amenazantes para la vida como ser victima de
un acto terrorista o de torturas.
Excluye:
Trastorno de estrés post-traumático (F43.1).
F62.1
Transformación persistente de la personalidad tras enfermedad
psiquiátrica
Transformación
de la personalidad atribuible a la experiencia traumática
de sufrir una enfermedad psiquiátrica grave. Los cambios no
pueden ser explicados por un trastorno de personalidad previo
y deben diferenciarse de la esquizofrenia residual y de otros
estados de recuperación incompleta de un trastorno mental
previo.
Pautas
para el diagnóstico
La
transformación de la personalidad debe ser persistente y manifestarse
como un modo rígido y desadaptativo de la manera de vivenciar
y comportarse que llevan a un deterioro a largo plazo (personal,
social o laboral), así como a un malestar subjetivo. No debe
estar presente un trastorno de personalidad preexistente que
pueda explicar el cambio de la personalidad y el diagnóstico
no debe basarse en un síntoma residual de un trastorno mental
previo. La transformación de la personalidad tiene que haber
surgido tras la recuperación clínica de un trastorno mental
que se debe haber vivenciado como extremadamente estresante
y devastador para la imagen de sí mismo. Las actitudes o reacciones
de otras personas hacia el enfermo después de la enfermedad
son importantes para determinar y reforzar los niveles de
estrés percibidos por la persona. Este tipo de transformación
de la personalidad no puede ser comprendido totalmente sin
tener en consideración la experiencia emocional subjetiva
y la personalidad previa, sus formas de adaptación y sus factores
de vulnerabilidad específicos.
Para
poder hacer este diagnóstico, la transformación de la personalidad
debe manifestarse por rasgos clínicos como los siguientes:
a)
Excesiva dependencia y demandas de terceras personas.
b) Convicción de estar cambiado o estigmatizado
por la enfermedad precedente, lo que da lugar a una incapacidad
para formar y mantener relaciones personales de confianza
y a un aislamiento social.
c) Pasividad, reducción de los intereses y de la
participación en entretenimientos.
d) Quejas constantes de estar enfermo que pueden
acompañarse de demandas hipocondriacas y comportamiento
de enfermedad.
e) Humor disfórico o lábil, no debido a un trastorno
mental presente o previo con síntomas afectivos residuales.
f) Deterioro significativo del rendimiento social
y ocupacional.
Las
manifestaciones arriba señaladas deben haber estado presentes
durante un período de por lo menos dos años. La transformación
no puede ser atribuida a una enfermedad o lesión cerebral
importante. Un diagnóstico previo de esquizofrenia no excluye
el diagnóstico.
F62.8
Otras transformaciones persistentes de la personalidad
Incluye:
Trastorno de la personalidad persistente tras experiencias
no mencionadas en F62.0 y F62.1, tales como el trastorno de
la personalidad en el dolor crónico (psicosíndrome algógeno)
y transformación persistente de la personalidad por duelo.
F62.9
Transformación persistente de la personalidad sin especificación
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