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F40-49
Trastornos neuróticos, secundarios a situaciones estresantes
y somatomorfos
Las
formas más leves de estos trastornos se ven principalmente
en asistencia primaria y en ellas son frecuentes las mezclas
de síntomas (la coexistencia de angustia y depresión es, con
mucho, la más frecuente). Aunque es necesario decidir en cada
caso cuál es el síndrome que predomina, existe una categoría
para aquellos casos en los cuales la mezcla de angustia y
depresión haría artificial forzar la decisión (F41.2).
F40
Trastornos de ansiedad fóbica
Trastornos
la ansiedad que se ponen en marcha exclusiva o predominantemente
en ciertas situaciones bien definidas o frente a objetos (externos
al enfermo) que no son en sí mismos generalmente peligrosos.
En consecuencia, éstos se evitan de un modo específico o si
acaso son afrontados con temor. La ansiedad fóbica no se diferencia,
ni vivencial, ni comportamental, ni fisiológicamente, de otros
tipos de ansiedad y su gravedad puede variar desde una ligera
intranquilidad hasta el terror pánico. La preocupación del
enfermo puede centrarse en síntomas aislados tales como palpitaciones
o sensación de desvanecimiento y a menudo se acompaña de miedos
secundarios a morirse, a perder el control o a volverse loco.
La ansiedad no se alivia por saber que otras personas no consideran
dicha situación como peligrosa o amenazante. Por lo general,
el imaginar la situación fóbica desencadena una ansiedad anticipatoria.
Al
adoptar el criterio de que el objeto y la situación fóbicos
son externos al enfermo muchos de los temores referidos a
la presencia de enfermedades (nosofobia) o a estar desfigurado
(dismorfofobia), se clasifican en el epígrafe trastorno hipocondriaco
(F45.2). Sin embargo, si el temor a enfermar es consecuencia
de un miedo dominante y repetido al posible contagio de una
infección o a una contaminación, o es simplemente el miedo
a intervenciones (inyecciones, intervenciones quirúrgicas,
etc.) o a lugares de asistencia (consulta del dentista, hospitales,
etc.) médicas, debe escogerse una de las categorías de esta
sección F40.- (por lo general F40.2, fobia específica).
La
mayor parte de los trastornos fóbicos son más frecuentes en
las mujeres que en los varones.
F40.0
Agorafobia
El
término "agorafobia" se utiliza aquí con un sentido más amplio
que el original y que el utilizado aún en algunos países.
Se incluyen en él no sólo los temores a lugares abiertos,
sino también otros relacionados con ellos, como temores a
las multitudes y a la dificultad para poder escapar inmediatamente
a un lugar seguro (por lo general el hogar). El término abarca
un conjunto de fobias relacionadas entre sí, a veces solapadas,
entre ellos temores a salir del hogar, a entrar en tiendas
o almacenes, a las multitudes, a los lugares públicos y a
viajar solo en trenes, autobuses o aviones. Aunque la gravedad
de la ansiedad y la intensidad de la conducta de evitación
son variables, éste es el más incapacitante de los trastornos
fóbicos y algunos individuos llegan a quedar completamente
confinados en su casa. A muchos enfermos les aterra pensar
en la posibilidad de poder desmayarse o quedarse solos, sin
ayuda, en público. La vivencia de la falta de una salida inmediata
es uno de los rasgos clave de muchas de las situaciones que
inducen la agorafobia. La mayor parte de los afectados son
mujeres y el trastorno comienza en general al principio de
la vida adulta. Están presentes a menudo síntomas depresivos
y obsesivos y fobias sociales, pero no predominan en el cuadro
clínico. En ausencia de un tratamiento efectivo la agorafobia
suele cronificarse, aunque su intensidad puede ser fluctuante.
Pautas
para el diagnóstico
a)
Los síntomas, psicológicos o vegetativos, son manifestaciones
primarias de ansiedad y no secundarias a otros síntomas,
como por ejemplo ideas delirantes u obsesivas.
b) Esta ansiedad se limita o predomina en al menos
dos de las siguientes situaciones: multitudes, lugares públicos,
viajar lejos de casa o viajar solo.
c) La evitación de la situación fóbica es, o ha sido,
una característica destacada.
La
presencia o ausencia de trastorno de pánico (F41.0) en la
situación que induce la agorafobia en la mayoría de los casos
puede ser recogida mediante un quinto carácter:
F40.00
Sin trastorno de pánico
F40.01 Con trastorno de pánico
Incluye:
Trastorno de pánico con agorafobia.
F40.1
Fobias sociales
Las
fobias sociales suelen comenzar en la adolescencia y giran
en torno al miedo a ser enjuiciado por otras personas en el
seno de un grupo comparativamente pequeño (a diferencia de
las multitudes) y suelen llevar a evitar situaciones sociales
determinadas. Al contrario que la mayoría de las fobias, las
fobias sociales se presentan con igual frecuencia en varones
y en mujeres. Algunas de las fobias sociales son restringidas
(por ejemplo, a comer en público, a hablar en público o a
encuentros con el sexo contrario), otras son difusas y abarcan
casi todas las situaciones sociales fuera del círculo familiar.
El temor a vomitar en público puede ser importante. El contacto
visual directo puede ser particularmente molesto en determinadas
culturas. Las fobias sociales suelen acompañarse de una baja
estimación de sí mismo y de miedo a las críticas. Puede manifestarse
como preocupación a ruborizarse, a tener temblor de manos,
nauseas o necesidad imperiosa de micción y a veces la persona
está convencida de que el problema primario es alguna de estas
manifestaciones secundarias de su ansiedad. Los síntomas pueden
desembocar en crisis de pánico. La conducta de evitación suele
ser intensa y en los casos extremos puede llevar a un aislamiento
social casi absoluto.
Pautas
para el diagnóstico
a)
Los síntomas psicológicos, comportamentales o vegetativos,
son manifestaciones primarias de la ansiedad y no secundarias
a otros síntomas como por ejemplo ideas delirantes u obsesivas.
b) Esta ansiedad se limita o predomina en situaciones
sociales concretas y determinadas.
c) La situación fóbica es evitada, cuando ello es
posible.
Incluye:
Antropofobia.
Neurosis social.
F40.2
Fobias específicas (aisladas)
Fobias
restringidas a situaciones muy específicas tales como a la
proximidad de animales determinados, las alturas, los truenos,
la oscuridad, a viajar en avión, a los espacios cerrados,
a tener que utilizar urinarios públicos, a ingerir ciertos
alimentos, a acudir al dentista, a la visión de sangre o de
heridas o al contagio de enfermedades concretas. Aunque la
situación desencadenante sea muy específica y concreta, su
presencia puede producir pánico como en la agorafobia y en
las fobias sociales. Las fobias específicas suelen presentarse
por primera vez en la infancia o al comienzo de la vida adulta
y, si no son tratadas, pueden persistir durante décadas. El
grado de incapacidad que producen depende de lo fácil que
sea para el enfermo evitar la situación fóbica. El temor a
la situación fóbica tiende a ser estable, al contrario de
lo que sucede en la agorafobia. Son ejemplos de objetos fóbicos
el temor a las radiaciones, a las infecciones venéreas y más
recientemente al sida.
Pautas
para el diagnóstico
a)
Los síntomas, psicológicos o vegetativos, son manifestaciones
primarias de la ansiedad y no secundarias a otros síntomas
como, por ejemplo, ideas delirantes u obsesivas.
b) Esta ansiedad se limita a la presencia de objetos
o situaciones fóbicas específicos.
c) Estas situaciones son evitadas, en la medida de
lo posible.
Incluye:
Zoofobias.
Claustrofobia.
Acrofobia.
Fobia a los exámenes.
Fobia simple.
F40.8
Otros trastornos de ansiedad fóbica
F40.9
Trastorno de ansiedad fóbica sin especificación
Incluye:
Fobia sin especificación.
Estado fóbico sin especificar.
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